La Fecundidad de la indisolubilidad y la exclusión de la prole La relazione tra esclusione dell’indissolubilità e della prole nella giurisprudenza rotale

Prof. Héctor Franceschi

Pontificia Università della Santa Croce

Juez del Tribunal de Primera Instancia para las causas de nulidad matrimonial del Vicariato de Roma, y juez del Tribunal Eclesiástico del Estado Ciudad del Vaticano

Según el profesor Franceschi es importante superar una visión positivista y naturalista de las exclusiones de la indisolubilidad y de la prole, para entrar a estudiarlas y comprenderlas, pues cada caso es diferente e irrepetible. Ni la imaginación más fecunda urde las situaciones variadas e incluso dramáticas de la realidad. Justamente por la gran variedad de supuestos, así como por el vasto campo matrimonial, prefiere referirse a las exclusiones de la indisolubilidad del matrimonio y de la prole, como la” Fecundidad de la indisolubilidad y la exclusión de la prole”.

Para enmarcar el tema debemos distinguir entre un matrimonio nulo y uno inconsistente, el cual no tiene ninguna base ni fundamento, y que a su vez puede adolecer de una o ambas exclusiones.

Muchas parejas se casan con la voluntad de aplazar el momento de tener descendencia, y ello dificulta ver si se esconde una verdadera exclusión ¿Cuánto tiempo podemos aplazar el tener hijos, para que no se trate de una exclusión? Es indiferente, pues debemos descubrir la verdadera voluntad de la tenencia de hijos, en el momento de contraer. 

Podemos encontrar que al matrimonio no le falta ningún elemento, sino que el contrayente que rechaza tener hijos, realmente no quiere al cónyuge, y por eso no quiere el proyecto común y la dació al otro. Cuando una parte no tiene en cuenta  el derecho de la otra parte, decidiendo unilateralmente no tener hijos, está contrayendo sin el derecho del otro, pues reside en él cuantos hijos, y cuándo querrá tenerlos. Pero la decisión sobre la descendencia, está conectada con el derecho del otro.

La convalidación automática del matrimonio se produce cuando a pesar de no querer tener hijos, luego se tienen o se quieren tener, a pesar de que no lleguen. El paso del tiempo no convalida el matrimonio, per se; pero si con él, cambian las voluntades o los hechos, o simplemente se quiere tener hijos; sí convalida el matrimonio y el consentimiento viciado.

Muchas parejas contraen sin saber su opinión sobre la descendencia. Es importante tratar sobre el proyecto de familia de la pareja, antes de contraer. Por ello debe abordarse en el momento de preparar el matrimonio, el proyecto de vida y la descendencia.

Una vida marital sin hijos, por esterilidad o infertilidad, no invalida el matrimonio. Salvo que dolosamente se conociera la esterilidad y se ocultara a la pareja. 

Hay casos extremos en que la exclusión de la prole conllevaba la exclusión de los propios actos reproductores. En un caso concreto la pareja había crecido junta, como amigos con una gran complicidad, la cual hacía a la chica evitar la relación sexual, por ver al cónyuge como un hermano, sin querer entrega carnal. Esa exclusión puede considerarse exclusión del bonum conyugum, toda vez que la chica contrajo con un sentimiento fraterno, lejos del conyugal.

A veces la pareja se enfoca mucho en sí misma, y no quiere hijos, para no despistarse de lo que les importa, sin cansarse ni sacrificarse. Quieren un bien inmediato, como las compras por internet, en un solo click. La pareja exige un bien inmediato y continuo,sin sacrificio; y la prole supone demasiado sacrificio sin beneficios.

Se presenta una gran dificultad cuando hay que dirimir si un amor es fecundo, y no hay hijos. Debe tratarse de un amor de dación y entrega. Se presentan casos de universitarios que se casan con pacto de no tener descendencia hasta que tengan trabajo estable. Al terminar la carrera se separan y forman una familia con otra pareja cada uno. Estos son casos típicos y claros de nulidad.

El amor conyugal de verdad, es hasta la muerte; y ello es un gran reto en la actualidad, en la que el individualismo y hedonismo impera en las relaciones de pareja, en que ambos se casan con la misma mentalidad de mirar para sí mismo. El amor debe ser fecundo, y por ello no puede consistir en tener relaciones sexuales sin querer el bien y entrega al otro, sino que deben proyectar la vida en común con la otra persona. 

La atracción mutua no es suficiente, no hay nada más cambiante que el deseo. El matrimonio debe fundarse en una entrega y amor profundo, que hagan el amor verdadero, además y más allá de la atracción, que por supuesto debe existir.

En Italia, nos encontramos con mayoría de sentencias de nulidad por causal de incapacidad; reduciéndose las que anteriormente se dictaban por exclusión de la indisolubilidad. De modo que el monto de nulidades que existía por exclusión de la indisolubilidad, ha pasado a ser por incapacidad.

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