UNA SIMPLE DENUNCIA PRIVA EL CONTACTO PADRE/HIJO

PROHIBIDO ATRIBUIR LA GUARDA, EL RÉGIMEN DE ESTANCIAS Y LAS COMUNICACIONES AL PADRE, EN CASO DE HABER INDICIOS DE COMISIÓN DE ACTOS DE VIOLENCIA MACHISTA

VIOLENCIA VICARIA EN CATALUÑA: DECRETO LEY 26/2021 DE 30 DE NOVIEMBRE

La Ley 17/2020, de 22 de diciembre, modificó a la Ley 5/2008, de 24 de abril, sobre el derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista, disponiendo en su artículo 4 que, la violencia vicaria consiste EN CUALQUIER TIPO DE VIOLENCIA MACHISTA EJERCIDA CONTRA LAS HIJAS E HIJOS CON LA FINALIDAD DE PROVOCAR UN DAÑO PSICOLÓGICO A LA MADRE.

Según la reciente reforma, esta violencia es la máxima expresión, y la más cruel, de la violencia contra los niños y los adolescentes.

La violencia contra la mujer incluye la violencia que se ejerce con la violencia física o psicológica o con la amenaza, contra su entorno afectivo, especialmente contra las hijas e hijos u otros familiares, con la voluntad de hacerle daño a la mujer.

Las medidas establecidas hasta ahora para la eliminación de la nueva denominada “violencia vicaria” no han sido suficientes puesto que, todavía hay un número importante de víctimas. Estas conductas suelen llevarse a cabo cuando la pareja se ha disuelto o separado y durante el régimen de estancias con el progenitor, que no tiene la guarda.

Con el objetivo de erradicar la violencia vicaria, en el año 2010 se incluyó en el Libro Segundo del Código Civil de Cataluña, la exclusión de toda participación en la guarda, del progenitor contra el cual hubiera sentencia firme o mientras hubiese indicios fundamentados de violencia familiar o machista. También se estableció que, la autoridad judicial debía supervisar explícitamente las relaciones personales que estuvieran en situación de riesgo y que, debía adoptar las medidas provisionales necesarias en cada caso concreto.

No obstante, ninguna norma relativa a las medidas, ya fueren provisionales o definitivas, prohibían expresamente el régimen de estancias y comunicaciones con el progenitor violento. Se partía del modelo de que el mayor interés del menor era que éste mantuviera la relación con el padre, incluso en los casos de violencia machista.

Para erradicar estos peligros, entró en vigor el Decreto Ley 26/2021, de 30 de noviembre, de modificación del Libro Segundo del Código Civil de Cataluña en relación con la violencia vicaria, en cuya exposición de motivos indica que la violencia machista acaba derivando “indefectiblemente” hacia los hijos en la violencia vicaria, de forma que, los pone en peligro o riesgo para su vida.

La propia exposición de motivos indica que esta reforma legal, introduce un nuevo modelo en el que prevalece la seguridad del hijo menor superando las carencias del sistema actual, al amparo del principio del interés superior del menor.

El Decreto Ley realiza todas las modificaciones necesarias para cambiar el sistema actual en el periodo más corto posible de tiempo.

La nueva normativa argumenta que, la prohibición del régimen de estancias con el padre violento, se debe poder aplicar con carácter inmediato. Por lo que, para proteger de forma más efectiva a los hijos, no hace falta esperar a la sentencia para adoptar las medidas necesarias. Sino que, cuando haya indicios fundamentados de que el progenitor haya cometido actos de violencia familiar o machista, ya se podrán adoptar dichas medidas. Sin embargo, de forma motivada, la autoridad judicial puede acordar que se puedan hacer estancias o comunicaciones en interés superior del menor. No se pueden excluir dichas medidas de forma general, sin tener una excepción; de modo que el contacto paterno será la excepción, la cual deberá motivarse.

La autoridad judicial DEBE denegar o suspender el derecho de los progenitores a tener relaciones personales con los hijos. También DEBE variar las estancias y comunicaciones, si los progenitores incumplen sus deberes o si la relación puede perjudicar el interés de los hijos. Por tanto, en caso de haber indicios fundamentados de que el progenitor ha cometido actos de violencia familiar, dicho progenitor no tendrá derecho a relacionarse con los hijos. Tampoco tendrá derecho a establecer relaciones personales sobre ellos mientras se encuentre en un proceso penal iniciado por atentar contra la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad y la indemnidad sexual del otro progenitor o de sus hijos, o en situación de prisión por estos delitos y hasta que cancele los antecedentes penales.

Asimismo, se amplían los supuestos en los que no es necesario el consentimiento del padre para que los hijos puedan recibir atención y asistencia psicológica. El consentimiento tampoco es necesario cuando no exista denuncia, si la madre recibe asistencia, acreditada documentalmente, de los servicios de atención y recuperación integral para mujeres que sufren violencia machista establecidos legalmente.

Por tanto, las modificaciones de los preceptos del Código Civil de Cataluña mediante la entrada en vigor del Decreto Ley citado, se dirigen a prohibir la atribución de la guarda, estancias, relaciones y comunicaciones entre hijos y padre, en los casos de violencia vicaria machista.

Esta nueva reforma legal comporta que, las madres desaprensivas tengan “la clave” para imposibilitar la custodia paterna y el contacto paterno filial. Hasta el momento, dichas madres podían obstaculizar el contacto con el padre durante meses o años, hasta que el padre falsamente denunciado, obtenía sentencia absolutoria, o sobreseimiento de la querella. Pues la simple denuncia interpuesta por la madre, implica que el procedimiento seguido ante el Juzgado de Familia finalice y tenga que empezar de nuevo desde el principio ante el Juzgado de lo Penal. Esta situación comporta retrasar aún más el pleito puesto que los procedimientos tramitados ante los Juzgados de lo Penal, van mucho más lentos, debiendo supeditar la custodia compartida a la absolución del padre.

Con la actual reforma, además de alargar la espera del padre inocente para obtener la custodia compartida; se le inflige un mayor mal, cual es que, hasta su absolución penal y posterior modificación de las medidas paterno filiales, no podrá tener contacto ni comunicación con sus hijos.

Por tanto, mediante la presente reforma las madres pueden conseguir que el padre inocente quede alejado de sus hijos durante años.

En conclusión, esta reforma legal intenta paliar un daño muy grande al menor, pero la realidad es que se está creando un daño mucho más grande a los hijos no víctimas de violencia machista. Con la simple denuncia de la madre, los hijos no podrán ver a su padre y los padres falsamente denunciados, no podrán retomar el contacto con sus hijos hasta pasados tres o más años de lucha intensa.

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